Venecia está en Flandes

Publicado: 8 octubre, 2015 en Uncategorized

Hace muchos años, moraba en Amberes un gigante llamado Druoon Antigoon.8010010559_914dfeb8fb

Este ser, maligno y cruento, habitaba y custodiaba el paso por el majestuoso río Escalda. Un río que baña las caderas de esta ciudad y separa en dos su cuerpo de orilla a orilla.

El gigante Antigoon exigía un pago desorbitado a los barcos que surcaban el Escalda y si éstos no querían o no tenía con que pagar, él le cortaba la mano al capitán de la nave y la lanzaba al río como advertencia para los demás viajeros y comerciantes.

Un día, un joven centurión romano, cansado ya de la brutalidad del gigante, aprovechó un sueño profundo de éste y cortó su mano para, posteriormente, lanzarla al río.

Handwerpen1Desde entonces, los dos lados de la ciudad juntaron sus caderas con el río como nexo y nació la ciudad de Amberes; cuyo nombre autóctono, Antwerpen, procede de Hand= mano y Werpen= lanzar; por lo tanto, La ciudad de la mano lanzada.

Quizás por la esencia convulsa que desprende cada piedra de esta ciudad, los días aquí pasan entre extraños vaivenes: lo mismo sale el sol que la humedad y el frío te ahogan con un lazo gigante que rodea tu faringe y que se sustenta sólido en el río inerme.

Amberes es una ciudad hecha a pedazos, en sus construcciones y en sus propias calles; alternando edificios clásicos con otros de una modernidad casi dañina para la vista; casas familiares al lado de solares abandonados y ruedas de bicicletas rodando por el pavés que comparten con unos coches de lujo desmesurado.

Contrastes y desordenes que no son achacables a las ciudades; al fin y al cabo, ese desorden sólo puede ser cosa de las personas porque, si no… ¿Qué son las ciudades?

Las ciudades sólo pueden ser personas; pequeñas ciudades hechas por muchas personas; pocas personas que hacen cada pequeña ciudad que hay en las grandes ciudades.

Esas mismas personas que entraron, a cuchillo, en pleno el siglo XVI, personas venidas de España para expandir el imperio de Carlos V.

Aquellos mismos soldados que se tomaron esta ciudad como un botín y arrasaron, quemaron, violaron, robaron y ultrajaron; en nombre de dios y de la religión cristiana; todo lo que encontraron a su paso.

Muchos años después, esta ciudad sirvió de paraguas en plena II Guerra Mundial, en plena locura colectiva de la vieja Europa.

Mientras la vetusta señora se desangraba, se desmayaba, expiaba, moría… un año antes de que los americanos decidieran liberar Francia y acabar con el Fascismo, Amberes fue el paraguas en el que cayeron todas las gotas de acero con olor a muerte; corría como lava enfurecida de un volcán irracional la sangre por esta ciudad en el año 1943.

¿Cómo no va a ser esta ciudad un retazo de ciudades? Las ciudades se hacen de personas, y las personas se hacen de dolor, de sufrimiento, de carencias y de un poco de alegría; eso es Amberes, una persona que ha sufrido mucho durante su existencia.

En la plaza del ayuntamiento, llamada Grote Markt, así lo recuerda la estatua del centurión ingente lanzando la mano del gigante al río; una estatua situada en el centro histórico de esta villa; bello pero pequeño; aunque, eso si, de sitios únicos e inigualables.

puente-iluminado-ganteLas comparaciones son odiosas, casi crueles, y así, Amberes tiene que soportar que, a menos de una hora en tren, dos ciudades como Gante y Brujas la contemplen.

Estas son dos ciudades como pretexto para viajar a otro tiempo. Dos ciudades de postal, como si de tan bellas fueran representaciones de la realidad en maqueta, casi de juguete.

Intactas en su belleza, parece como si el impulso que hace pasar los años estuviera en estado de perpetua catalepsia; con el tiempo agotado hace muchos siglos, con la perpetuidad que otorgan a los lugares y a las personas la belleza.

Belleza del siglo XVI, belleza de la edad moderna; belleza de los canales que las surcan como si fueran dos Venecias norteñas. Bellas por su tranquilidad, por el sosiego y la distinción que uno siente al andar por sus calles.

Una armonía que contrasta con el dinamismo de una ciudad como Gante, ciudad universitaria, ciudad de juerga, de nocturnidad, de alevosía me atrevería a decir. Ciudad de un sólo cuerpo que acariciar desde los primeros rayos del sol hasta los últimos del crepúsculo.mas_lugares_que_ver_antes_de_morir_623230495_650x

Y después de dar una vuelta por Brujas y por Gante, uno recuerda que el amor nace de la necesidad del ser humano de rodearse de cosas imperfectas, quizás, como su propia esencia. Y uno vuelve a Amberes sabiendo que el discreto encanto de su belleza nos necesita más que la sublime perfección de sus vecinas.

Mientras me detengo en el sosegado ritmo de un cauce continuo, pienso en todo lo que tengo, y pese a la satisfacción de andar por el mundo adquiriendo vivencias, experiencia y conocimiento, creo que la felicidad es otra cosa, que tiene concreción y persona y que los aspectos importantes en la vida de un ser humano sólo se valoran de un modo real cuando lo haces en la tranquilidad y en la necesidad que otorga la distancia.

Otra tarde más en el muelle del Escalda. Sentado en su orilla, uno siente como fluye por sus aguas la historia de la ciudad. A estas horas de la tarde, el cielo tiene connotaciones de noche.

Amberes se difumina en su horizonte bajo un manto rojizo que cubre el río, es hora de volver, los ojos de esta ciudad ya están dormidos.

Manuel Bravo Pérez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s