“Y el Balón de Oro es para …. ¡JAMIE CULLUM!”

Publicado: 10 enero, 2011 en Uncategorized
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Había tanta exaltación blaugrana en la gala del Balón de Oro que al final ha desteñido. No se lo han dado al catalán ni al español, al final ha sido para el argentino que, siendo de la Masía de toda la vida, no deja de ser producto exportado y eso no satisface tanto a la mentalidad Lliurista y Rovirista del noreste peninsular.

El por qué de esta decisión y de la OTRA (Pobre Del Bosque) tiene dos nombres claves: Joseph Blatter y ADIDAS. El primero, presidente oficial y florentinista/madridista confeso. Los segundos, vicepresidente a efectos prácticos y ejecutivos. Gente de mal, comercio, beneficios y esas cosas del demonio neoliberales, bla, bla, bla…

 Si ya hicieron la 13-14 en el Mundial al darle el “balón de oro” (lo pongo en minúsculas queriendo) del torneo al señor Forlán, hoy tan sólo podían suceder chanantadas tras chanantadas.

Da la casualidad que tanto Mourinho como Messi son las máximas figuras publicitarias de ADIDAS a nivel planetario en cuanto a fútbol se refiere (llámenlo soccer si quieren) No digo que no sean los mejores en lo suyo (que lo digo) pero este año ninguno de los dos se lo merecía más que Del Bosque, Xavi o Iniesta, respectivamente.

¿Entonces, cuál es el por qué del por qué? Muy sencillo: Blatter es el primo suizo de Florentino, cuyos abuelos por parte de padre tuvieron que emigrar a suiza en el primer tercio del siglo XX. No se explica de otra forma.

El bueno del PRESI no iba a consentir que Súper-Floren tuviera que darle la enhorabuena por 193954858374248 vez a Del Bosque y menos si eso suponía privar a su entrador/franquicia de dicho premio.

Después está lo de ADIDAS que, además de defender a sus patrocinados con uñas y dientes, son unos cachondos. Si en el Mundial ya hicieron la gracia Forlán, hoy se barruntaba, al menos, chascarrillo.

A Iniesta no se lo iban a dar ni de coña porque es de Nike. Y entre Xavi y Messi, aunque ambos son de LA MARCA, pues prefieren a Messi, su máxima figura futbolística a nivel mundial y competencia directa del Nike-Power Cristiano Ronaldo.

Quizás os preguntéis ¿Y si los dos son de Adidas qué más da? La respuesta es sencilla y la voy a explicar con un caso recurrente en un deporte distinto, el baloncesto. En la década de los 90 dos grandes jugadores de basket, ambos estadounidenses, coincidieron en el mismo momento pero en distintas ligar. Uno se llamaba Joe Arlaukas, ala-pívot bohemio y talentoso del último Real Madrid campeón de Europa. El otro era un “lo que me dé la gana” llamado Michael Jordan. Ambos eran buenos, muy buenos. Ambos jugaban al basket. Ambos eran estrellas pero, fue el tal Jordan quién hizo el 99,9% de los anuncios… No hace falta que cierre el razonamiento, ¿No?

Dicho esto, la Gala ha sido más pesada que lo saltos de esquí del 1 de enero. Hasta el dios del fútbol mundial, Cristiano Ronaldo (64 goles en 61 partidos desde que llegó al Madrid) se aburrió de lo lindo. Miraba aquí y allí como pensando:”Mira que sois todos mediocres”. Cristiano será lo que sea pero es muy bueno. Hasta cuando pone cara de displicencia es bueno.

¿Por qué lo odia? Pues porque se lo ha currado mucho y al final lo ha conseguido y eso que nació con muchos factores en contra: era portugués, era de Madeira, se fue a Inglaterra y encima, cuando por fin se hizo un hombre y fichó por el Madrid, le toca lidiar con Mourinho de entrenador y con Lass Diarrá de pasador. Eso es como tener la espada de Damocles en la yugular mientras comes helado del HäagenDazs o hacer un sprint con Monserrat Caballé subida a caballito. Por eso es tan bueno, porque pudiendo ser del Barça, eligió ir al Madrid, como hubiera hecho el mismísimo Aquiles de haber jugado al fútbol.

Por todo esto, y porque sigue siendo portugués, Cristiano Ronaldo no ríe a menudo. De ahí que cuando ha comenzado a cantar al ritmo de Jamie Cullum, el niño que llevo dentro ha sonreído también.

Hasta los héroes necesitan un remanso de paz de vez en cuando y el bueno de Cristiano lo ha conseguido mientras tarareaba Don’t Stop The Music de Rihanna versionada por Cullum que, por cierto, ha sido el verdadero balón de oro de la noche.

Gran actuación, otra más, de uno de esos renovadores del jazz que lo mismo pone música a una película de Clint Eastwood cantando Gran Torino que emula a Dinah Washington con What a difference may day.

Uno de esos músico e intérpretes a modo de ambiente perfecto para cuando irse a la cama no significa necesariamente irse a dormir.

Balón de Oro: Jamie Cullum.

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