El hijo del príncipe Peleo fue a la más grande de todas las batallas de la Antigüedad, precisamente, porque sabía que moriría en ella. En la fatalidad encontraría también el recuerdo eterno y obtendría lo único que su condición de héroe no podría lograr: la inmortalidad. Por eso, Aquiles no dudo en agarrar yelmo, escudo y lanza y embarcarse hacia aquella Troya en la que Agamenón vio poder; su hermano Menelao, despecho; y él mismo, simplemente gloria. La gloria que le daba sentido a una vida que transcurría de batalla en batalla, siempre al límite de esa dualidad entre héroe y mortal que hacía que cada nuevo riesgo, precisamente por la posibilidad de ser el último, mereciera la pena y tuviera sentido.

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Muchos siglos después, fue la rodilla, y no el tendón, lo que frenó en seco a otro héroe del Mediterráneo en su inagotable carrera en busca de la Eternidad:”No sé si volveré a mi mejor nivel. Sin salud no se puede competir”. Esas palabras de Rafael Nadal (Manacor, 1986) tras caer el pasado mes de febrero en la semifinal del Open de Río de Janeiro, reconocieron que el implacable paso del tiempo y la carga de esfuerzos eran para su rodilla como la flecha con la que Paris partió en dos el talón de Aquiles.

Ha pasado más de una década desde que aquel muchacho, entonces tímido y desgreñado, derrotara con tan sólo 18 48925años al estadounidense Andy Roddick, número dos del mundo en aquellos días, en la final de la Copa Davis celebrada en Sevilla. Fue una victoria fundamental para que España lograra su segunda Ensaladera y, desde aquel momento y hasta 2012, su vida al servicio exclusivo del tenis lo llevó a concatenar hazaña tras hazaña sin más tregua para el cuerpo y la mente que cada final de temporada.

En ese tiempo, y con un ritmo taquicárdico de torneos, logró 11 Grand Slams, 20 Master Series, una Medalla de Oro en las Olimpiadas de Pekín… Y así hasta poder rellenar tantas páginas como Homero escribió a costa del Pélida. No obstante, y a pesar de la dimensión ciclópea de sus números, Nadal y su juego trascendían el ámbito deportivo, lo que lo hacía más presente si cabe y también más imprescindible. Un fenómeno social, carismático y admirado, cuya puesta en escena era una sacudida para el circuito ATP así como un clin-clin-caja constante para sus patrocinadores y representantes. Era tal el vendaval que, incluso, se llevó por delante en 18 ocasiones a Roger Federer, el más virtuoso entre sus iguales. El suizo llegó a llorar de impotencia en plena pista de juego tras perder en cinco sets la final del Open de Austria de 2009 ante el de Manacor.

Rafa parecía invencible: emperador de la tierra batida con 81 victorias consecutivas- más que nadie- dos veces campeón en la sacrosanta hierba de Wimbledon, martillo sin descanso sobre el cemento de Australia y Estados Unidos y terror subconsciente de algunos de los jugadores más importantes de todos los tiempos que, si no fueron más grandes fue, precisamente, por coincidir en la misma época que el español.

No obstante, el Tiempo y su rigor pusieron sede en la rodilla izquierda del héroe y fue tras su séptima victoria en París cuando supo que la vana mortalidad se adueñaría poco a poco de su figura y de su tenis. En junio de 2012, se vio obligado a parar durante casi ocho meses. Perdió el billete a los Juegos Olímpicos de Londres y pasó en blanco el resto de una temporada que dejó muchas interrogaciones colgadas de la gigantesca percha de su nombre. ¿Cuándo y cómo volverá? ¿Cuál es el calendario que más le conviene? ¿Por qué jugó tanto? ¿Quién lo aconsejó?

En febrero de 2013, regresó. Estaba más delgado y menos musculoso para intentar que las articulaciones que soportan la arquitectura de su cuerpo no sufrieran tanto. Lo que sí mantuvo intacta fue esa voluntad tan suya en base a la cual toda la existencia del universo se resume en cada set, en cada juego, en cada punto, en cada golpe desde cualquier lugar de la hi-res-da68c122533e8a8c34802b0374749f73_crop_northpista. Era como si le hubiera ganado la batalla al Hades y volviera desde la otra orilla con la barca de Caronte sobre sus hombros. Volvió para ser otra vez el número uno y lo consiguió. Ganó, además, 10 torneos que incluyeron su octavo Ronald Garros y su segundo US Open. A pesar de haber estado más de medio año fuera de las pistas, su inercia ganadora se expandió sin descanso también a la primera mitad de 2014, cuando volvió a conquistar Ronald Garros por novena vez.
A partir de entonces, y como si el idilio de su regreso-milagro se hubiera agotado, desapareció súbitamente de los primeros puestos de las grandes citas, donde ya nunca asomaba sin una gruesa protección en torno a su rodilla izquierda. Dos años después, se demostraba que el parón de 2012 era más una realidad insoslayable que un capítulo puntual del pasado.

En lo que llevamos de 2015, su humanización es cada vez más evidente y parece que la capacidad de esfuerzo que le quede dentro estará orientada a seguir engordando los números sobre tierra batida, superficie donde hace unos días ganó su primer torneo del año en Buenos Aires y en la que aún le quedan dos retos mayúsculos: ganar su décimo Ronald Garros e intentar conseguir su segunda medalla de oro olímpica sobre la arcilla de Río de Janerio 2016.

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Manuel Bravo Pérez

Imagen  —  Publicado: 8 octubre, 2015 en Uncategorized

Tras 17 años en el Liverpool, una época se cierra detrás del número 8 de Steven Gerrard, quizás la más brillante del club en su historia moderna: 2 Copas de la Liga, 2 FA Cup, 1 Champions, 1 Copa de la UEFA, 2 Supercopas de Europa… La despedida que le ha tributado hoy Anfield, a pesar de la derrota, ha sido excepcional. Definitivamente, hay que reconocer que los británicos saben hacer homenajes y cuidar su imagen, tan proyectada en la propia imagen de sus jugadores, en cuanto al deporte, o en sus personalidades al respecto de la dinámica social, cultural, laboral o intelectual. Aquí aún existen ciertos códigos de conducta que son innegociables y no por ello son menos modernos o más carcas. Dinámicas de las que aprender, sin duda, y que después se suelen trasladar a todos los ámbitos de la sociedad.1470289_10204085059787478_788680315708933494_n

Manuel Bravo Pérez

La diferencia está en la sangre derramada sobre el parqué… Dicho así podría parecer el inicio de una crónica deportiva cualquiera con la manida épica como hilo argumental. Pero esa frase es tan literal como el salto cualitativo y cuantitativo que ha dado este año el Real Madrid de baloncesto gracias al veterano Andrés Nocioni (Santa Fe, 35 años) Sirva de ejemplo el partido de hoy ante el Barcelona con 20 puntos de ventaja para los locales (100-80, marcador final)

El actual campeón de Europa sigue perseverando en el mismo repertorio de estas últimas temporadas: la excelencia de los Sergios (Rodríguez&Llull, Sociedad Ilimitada) y la madurez creciente de Rudy Fernández, cada día más cumplidor en su faceta de líder (45 puntos y 15 asistencias entre los tres) No obstante, la Sangre Nocioni es el elemento que ha convertido a un buen equipo en referencia absoluta tanto en juego como en títulos. Muy diferente en los momentos claves a aquel que perdió dos finales consecutivas de la Euroliga en Londres (2013) y Milán (2014) por súbitas bajadas de tensión.11200898_10204364307768503_4309456504396133831_n

En el actual Madrid, tensión es sinónimo de Chapu: intimidación en defensa, fiereza bajo los aros y superioridad en el rebote ofensivo así como aportaciones fundamentales desde la línea de tres puntos y, ante todo, carácter para mandar sobre el equipo en los instantes complicados y mantener la concentración intacta entre todos sus compañeros. Tensión que atenazó al indomable Olympiacos del genio Spanoulis hace algo más de un mes en la Final de todas las finales y en base a la cual el Madrid ha puesto el 2-0 ante el Barcelona en la serie decisiva de la ACB. El argentino resulta tan excelso en su ejemplo que marca la diferencia incluso cuando no juega. Hoy, al retirarse con el rostro ensangrentado para ser atendido en el vestuario tras el codazo de Justin Doellman, había imbuido al público y al equipo de tal frenesí que el Barcelona, empequeñecido dentro de la olla express que era el pabellón, parecía más preocupado por su retorno a la pista que decidido a aprovechar la ausencia del alero.

Tras ver el partido, observar su dinámica (duró sólo un cuarto: 31-10 en el primero) y captar las sensaciones más allá de los propios números, parece que los próximos enfrentamientos -en el caso de que Navarro pueda obrar el milagro de que haya más de uno- serán tan sólo lo que los blancos quieran que sean. La Sangre Nocioni, la misma que se derramó hoy sobre el parqué del Barclaycard Center, alimenta y hace funcionar de manera diferencial a todas las piezas de un cuerpo que en los últimos cuatro años ha sido moldeado con insistencia por el bisturí de Frankenstein Laso hasta convertirlo en paradigma. A lo largo del curso 2014/2015, con la Copa de Europa y del Rey en el zurrón y con media Liga entre las manos, la criatura ha experimentado la evolución definitiva.

Manuel Bravo Pérez

Ya no hay cafés en el Comercial

Publicado: 8 octubre, 2015 en Uncategorized

– “¿Dónde nos encontramos?”
– “¿Te parece bien en la puerta del Comercial y después ya vemos?”

¿Cuántas veces habré quedado de la misma manera y en el mismo sitio?
Cuand1438022754_806356_1438036912_album_normalo tenía tiempo, incluso cuando necesitaba hurtarlo, me gustaba disfrutar con pausa de un largo paseo nocturno entre Canal y la Plaza del 2 de Mayo. Pasar por la puerta de los Verdi, escudriñar su cartelera y seguir calle abajo mientras me fijaba en las parejas que salían del cine. Parejas de primera cita que, en paralelo y a medio metro de distancia, aún desconocían la capacidad de atracción que, de un modo callado pero inapelable, poseía Madrid fuera y dentro de sus calles. Me encantaban aquellas noches de otoño en las que todo Madrid olía al frío que se desparramaba desde las caderas de la Sierra.Contenedor2-800-50

Aún recuerdo la distorsión ocre que las farolas proyectaban sobre los charcos en Quevedo, una zona en la que convivían los portales de las grandes fincas urbanas con los contenedores de un supermercado que ya entonces funcionaban como bancos desesperados de alimentos. Mucho antes de que la palabra Crisis se convirtiera en una moda omnipresente sin fecha de caducidad y que The New York Times los llevara a sus páginas como ejemplo de nueva pobreza.

Aquel paseo, especial cuando iba acompañado de guantes y bufanda, tenía sentido por encontrarte de frente con el Café Comercial, más de un siglo apostado a las puertas del barrio de Tribunal… Alguna vez entrevisté a personas que admiraba en el interior de su sala. Alguna vez, también, esperé en su puerta a horas en las que incluso Madrid dormía, con frío artrítico en los huesos pero la ilusión perfilando el gesto de mi cara.

CameraZOOM-20121121124017642Cuando vuelva a mi ciudad y camine por ella -sin prisas o hurtándole tiempo a la vida- me sentiré menos yo y será menos Madrid sin encontrar aquella inmensa cristalera que, en la Glorieta de Bilbao, simbolizaba una suerte de aduana que te llevaba a Malasaña… Y a esa otra ciudad poseedora de un tiempo y una edad que ahora parecen habitar en el pasado. La edad y el tiempo donde aprender, arriesgar y vivir era el todo de una misma partida. Una realidad que no se concebía más allá del presente inmediato y que descansaba, de vez en cuando, en el Café Comercial.

Manuel Bravo Pérez

Hace menos de un mes, en una conocida zona de playa al sur de España, la trabajadora de una cafetería me dijo que le pagaban 4.5 euros la hora de trabajo y trabajaba 12 horas al día, 6 días a la semana… Ayer, escapando de la víscera y el sentimiento pueril que acompaña estos días al asunto de Cataluña-España, encontré un análisis completo en un diario digital que explicaba las consecuencias económicas que tendría el divorcio territorial y el modo decisivo en el que afectaría a la inversión extranjera, esencial para salir de la crisis.
En lugar de números y soluciones, a un lado y otro del Ebro se está disparando al corazón y las entrañas del ciudadano tratando de silenciar con ello las deficientes gestiones políticas y económicas, las inaceptables reformas laborales y la corrupción a granel tanto de “allí” como de “aquí”. Manipulación histórico-folclórico-popular -propia del nacionalismo romántico de finales del siglo XVIII- a la que los ciudadanos, como toros ante una capa roja, entramos sin pensar ni siquiera un segundo hasta que punto estamos siendo utilizados y puestos en el centro mismo del cabreo permanente que sufren las sociedades donde la carencia es el pan de cada día; ira y visceralidad de fácil combustión y que nos convierte en autómatas11053186_10204823439646513_310677811344683240_n dirigibles sin capacidad -como deberíamos- para cuestionarnos hasta la última palabra del mundo que nos rodea. Un mundo, el de nuestro territorio, sea cual sea desde los Pirineos hasta Canarias, donde cuesta vislumbrar el futuro y, por lo tanto, al que le queda mejor el traje de rápida confección basado en el impulso y el nervio que una prenda duradera asentada en números y argumentos (Ya saben , esa eterna apuesta patria por el “modelo ladrillo” en lugar del “modelo I+D+I”) Así, presentan a los dos territorios como incontenibles carneros en pleno celo astillándose hasta el alma a base de topar y topar sin optar si quiera a ese atribulado acto tan propio de las personas y conocido como “en-ten-di-mien-to”.

La clase dirigente ha decidido prender la peligrosa mecha del orgullo, el sentimiento nacional y el unos contra otros y parece que muchos están dispuestos a dejarse inmolar; como antes, como mucho antes, como si no hubiéramos aprendido nada y el paso de los siglos sólo fuera una suerte de ruleta rusa a modo de condena que siempre vuelve a poner la bala en el disparadero de los inconscientes.

Y mientras los políticos juegan a Maquiavelo y hacen del Estado de la Nación un circo donde los enanos crecen o decrecen dependiendo de las encuentras y los posibles réditos electorales –mientras miles de trabajadores seguirán cobrando 4.5 la hora, mientras otros miles permanecerán fuera del país alimentando arcas ajenas y los inversores internacionales decidirán llevar su dinero y sus empresas a otros lugares- mientras todo eso pasa, las partes contratantes en este asunto, más interesadas en cubrir con ruido el contexto que en facilitar un acuerdo, no han explicado con suficiente claridad las únicas verdades inamovibles e inmutables: España será más pobre y estará peor sin Cataluña y Cataluña, simplemente, será inviable sin España. Y ahora, perdón, que le estarán pitando a Piqué, eso sí que es importante… EL RUIDO, ya saben.

Manuel Bravo Pérez

Recién llegado al apartamento de Londres tras un viaje que comenzó a las 07.00 en mi querida Fregenal, pasó por Madrid, donde hubo comida y reposo fugaz, para después continuar en avión hacia la capital del Imperio. En total, más de 15 horas de trayecto en donde, menos el carro tirado por burros y la canoa, he probado casi todos los medios de transporte posibles. Mañana comienza11219033_10204774599545541_4992706508637416135_n un nuevo curso porque, en mi calendario particular, septiembre siempre es el primer mes del año. No sé cuánto me quedará en esta ciudad que me ha recibido vestida de otoño, con 13 grados y olor a tierra mojada, pero es un orgullo ser parte de ella a uno u otro lado del Támesis. Aquí me han dado la oportunidad de pelear, de mejorar año a año y esa experiencia que
se prolonga ya más allá de un trienio no la olvidaré jamás vaya donde vaya y esté donde esté en el futuro. Por supuesto que persisten los anhelos y objetivos, por supuesto que lucharé por alcanzarlos pero, mientras esté aquí, intentaré que cada día tenga un sentido por sí mismo y aporte algo nuevo. Evolucionar, evolucionar y evolucionar como si hoy fuera siempre mañana… Vengo con las pilas cargadas al 125% y espero que duren mucho así. Se lo debo a mi tierra y, sobre todo, a la excepcional familia que me ha tocado en suerte. A los amigos que han mandado sus mensajes, gracias por estar ahí. Volveré a Madrid y nos volveremos a juntar porque a Madrid siempre se vuelve, Madrid es Ítaca. Empieza de nuevo el rock&roll así que bailemos, que estamos en edad de merecer. Buenas noches a todos.

Manuel Bravo Pérez